Así se titula la nueva sección que he incluido en el blog y que iré publicando con periodicidad.
El primer favorito es: La alegría que tenemos los sevillanos, al conocer la utilización que le han dado a las Naves del Barranco, diseñadas por Gustave Eiffel.
En
1883 se inaugura la Lonja del Barranco, que tiene una superficie
diáfana de unos 700 metros cuadrados. Con este complejo se cumplía
con la petición de los pescadores de Ayamonte, representado por el
gremio de los Mareantes, al Ayuntamiento de Sevilla formulada en 1854
a fin de acondicionar un espacio para la venta y contratación de
pescados. El conjunto consta de cuatro naves cubiertas con
bóvedas de cañón a base de hierro galvanizado soportado por una
estructura y columnas de fundición.
Las
dos naves proyectadas se convirtieron en cuatro y, a pesar de cuajar
el proyecto arquitectónico, hubo protestas por la ubicación
elegida, más arriba del puente de Isabel II, lo que no era idóneo dado que al
parecer, los barcos no podían pasar bajo los arcos del mismo en
épocas de crecida y, por lo tanto, era imposible descargar la
mercancía en la lonja.
Después de haber sido utilizadas como sala de exposiciones y oficina de turismo, ¡oh sorpresa!, se ha convertido en un moderno mercado gastronómico,
denominado "Mercado Lonja del Barranco"
con unas tapas riquísimas,
a la vera del Guadalquivir.