jueves, 6 de diciembre de 2018

Tiempo de setas



La provincia de Málaga cuenta con un clima peculiar y una abrupta orografía que dan lugar a una enorme variedad de ecosistemas donde proliferan los hongos, como es el caso de los alcornocales, encinares, pinares, castañares, pinsapares y pastizales de montaña. En ellos es posible recolectar setas tan codiciadas como la yema de huevo, los boletos, la chantarela, la seta de cardo, el níscalo o la trompeta de los muertos; pero también otras tóxicas o mortales como la oronja verde, la matamosca, el bonete o el cortinario de montaña.
En este libro, junto a una breve introducción sobre la micología y las principales formaciones vegetales malagueñas, se describen las especies más frecuentes en la provincia, prestando una especial atención a las setas comestibles y a aquellas tóxicas que todo aficionado debe conocer para evitar desgracias. También se incluyen otras que, aunque más escasas, hemos considerado oportuno relacionar, bien por su belleza o por su rareza. En otros apartados se exponen la normativa existente sobre la actividad de la recolección de hongos en los diferentes parques naturales que se extienden por la geografía malagueña y las asociaciones micológicas presentes en Andalucía, más las actividades de las pertenecientes a la provincia de Málaga, caso de las jornadas micológicas del Valle del Genal y Cortes de la Frontera. Finaliza la obra con un glosario con las palabras técnicas utilizadas y los números de teléfono de interés.


Sus múltiples formas, la amplia gama de colores, los aromas y sabores más diversos, el aura de misterio que rodea al mundo de los hongos, han ejercido desde siempre una mágica fascinación en casi todos los pueblos y culturas del mundo. La recolección de setas para su degustación (y en menor medida para su estudio), es una actividad en alza que, potenciada por un intenso boom mediático, anima a salir al monte a un número cada vez más amplio de seteros principiantes que no siempre encuentran instrumentos adecuados para una identificación clara de las especies y, sobre todo, para una distinción entre setas comestibles y tóxicas que reúna suficientes garantías de seguridad. Al mismo tiempo, tampoco son demasiados los trabajos que consiguen reunir un amplio catálogo de setas y un buen manual culinario que ofrezca ideas sencillas y prácticas para sacarle a estos manjares exquisitos, más adecuados para la degustación que para la saciedad, todo el partido posible desde una óptica gastronómica contemporánea. Este libro pretende llenar esos vacíos. No es un libro donde las setas que necesitan identificar los micólogos principiantes se confundan con otras que no son de su interés. El lector hallará en estas páginas un catálogo claro, con descripciones sencillas y abundantes imágenes, de las especies más comunes, ordenadas según un criterio de calidad, y sólo las comestibles y tóxicas. Junto a ellas encontrará un conjunto de informaciones prácticas sobre su recolección y sostenibilidad, las mejores técnicas para conservarlas y una amplia colección con 120 recetas en las que se combinan, siempre desde la facilidad y la sencillez, los platos más conocidos de la cocina tradicional con interesantes y novedosas propuestas de la más moderna cocina creativa.

Fuente: Internet

5 comentarios:

  1. Esa seta malagueña nunca la había visto,parece de mazapán (será por las fechas, jajaja).
    Entrada temática muy apropiada para estos últimos días de otoño.

    Un abrazo.

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    1. La he conocido a través del marcapáginas y me ha gustado. Me las imagino de mazapán, colocadas entre los mantecados, polvorones, alfajores, deliciosas de San Enrique...
      No entra dentro de mis aficiones ir a coger setas, aunque en la sierra norte de Sevilla, abundan.
      Que disfrutes de un agradable puente.
      Un abrazo.
      Lucía.

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  2. Una entrada muy oportuna para las fechas en las que estamos.A mí me encantan las setas, pero verlas fotografiarlas, etc, porque lo que es comerlas, como que no, por muy buenas que estén. De hecho salgo algunas tardes de domingos o festivos únicamente para ver setas.
    Un abrazo

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    1. Como estoy de organización, me los he encontrado y he visto la ocasión de publicarlos. Tiene que ser muy relajante, ir a buscar setas por el campo extremeño. Hace muchos años, estuve en un pueblo de Huelva cogiendo gurumelos y no lo he vuelto a hacer; aunque sí los he comido.
      Un abrazo.
      Lucía.

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  3. Muy bonita y apropiada entrada, con aporte bibliográfico.
    Nuestro hijo, cuando era pequeño decía que quería ser micólogo y hay un montón de libros sobre el tema y siempre nos paramos a mirarlas, aunque yo no preparo, ni dejo que se preparen en casa, de las recogidas en el campo, más que algunos Boletus.

    Nos gusta salir a buscarlas cuando hay tiempo y hacerles fotografías.
    Me encanta esta entrada.
    Un abrazo.
    Luisa

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